











Este museo resguarda colecciones que abarcan desde el periodo paleoindio hasta la cultura Diaguita. El guion museográfico propone una narrativa que valora la diversidad cultural y las distintas formas de habitar el territorio.
El proyecto de iluminación buscó crear una atmósfera clara y acogedora, evitando la sensación de gruta, y destacar la nueva identidad visual del museo. Se diseñó un sistema integral para vitrinas y espacios abiertos que jerarquiza las piezas y crea escenas dinámicas mediante seis capas de luz regulables.
En el espacio Diaguita, un ciclo lumínico de un minuto recrea el paso del día, variando temperaturas de color para dar vida a figuras hiperrealistas.
La combinación de los distintos sistemas lumínicos ofrece una experiencia equilibrada y envolvente, que realza las materialidades y permite al visitante conectar con la profundidad del tiempo y la identidad del territorio.
